En el discurso analítico se trata siempre de lo siguiente: a lo que se anuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa. J.Lacan.
Leer entre dichos Una paciente llega a la consulta visiblemente afectada por un llanto que acompaña a su discurso. Ha estado antes con una psicóloga pero no había sido lo que esperaba. A la pregunta: “y que espera usted de un analista” responde: “que me deje hablar de lo que me pasa” Ese convocar al analista a cierto silencio y soportar el afecto que la embarga en su decir, ubicará en cierto modo la posición del analista como brújula en la experiencia de su análisis. Lacan plantea las entrevistas preliminares como un paso previo a la entrada en análisis. Se tratará pues de que el analista sea dócil a dejarse ubicar por el analizante en los efectos y afectos que se desplieguen en la experiencia, para que este entre en el discurso analítico. ¿Que nos puede orientar en lo que respecta a producir una entrada en el discurso analítico del analizante?; quizás no olvidar que el operador en el discurso analítico, es un semblante que puede tocar lo real; bien desde la posición de “sujeto supuesto saber” o desde la posición de “semblante de objeto a”; permitiendo la caída de las identificaciones y el vaciamiento, la cesión de goce que se juega en el fantasma. Tomamos como orientación una frase de Lacan a propósito de la interpretación y su función de corte: “En el discurso analítico se trata siempre de lo siguiente: a lo que se anuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa”[i] (Seminario 20 , p- 49).
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