“Producir un analizante” Como clausura del curso se realiza una Jornada Clínica sobre un tema que haya surgido a lo largo del curso tanto en el curso de introducción como en el de formación continuada.
«En la sociedad actual, nos vienen ecos del odio a la feminidad y de la cobardía frente al amor. La clínica psicoanalítica, en su día a día, nos muestra cómo los síntomas toman forma consistente alrededor de la angustia, la impotencia o la soledad. Provocar que el paciente que los padece sea capaz de leerlos de otro modo, que les permita una disminución de su malestar, es a lo que convoca hoy a los analizantes que toman la actitud de analistas. Jacques Alain Miller, en su esfuerzo de poner luz sobre la obra de Lacan, dice que: “… en el pasaje por la experiencia analítica se trata de producir un analizante”. Perfilar eso es de lo que se tratará en estas jornadas. ¿Qué es un analizante?. Podríamos decir que es un ser hablante que ha aprendido a leer su inconsciente, que insiste en hacer un saber sobre aquello que le acontece en la vida y no tiene palabras para decirlo. En definitiva el que ha aprendido a leer su angustia como el afecto que no engaña. Un psicoanálisis es pues una experiencia singular, un modo de aprender a leer los fantasmas y los síntomas que acompañan a cualquier ser humano a lo largo de la vida; de otro modo. Es captar en que se es singular, en que se es un “sí mismo”; tanto en la relación con el propio cuerpo y sus síntomas, como en el modo de enfrentar el lazo libidinal con los otros. Las sutilezas de sus lazos amorosos, de odio o de deseo que pone en juego en la relación con sus semejantes. Diría que en la experiencia se conquista una cierta libertad, una cierta generosidad, una cierta ética y en fin, una cierta dignidad, al preguntarse como analizante: “…¿Qué he hecho yo para merecer esto?”. Así se lo plantea Freud a Dora, su sublime histérica, cuando le espeta: ¿Y usted qué tiene que ver en todo esto de lo que se queja?”. Efectivamente, un analizante poco a poco desliza su discurso desde la queja neurótica para preguntarse “¿Qué hago yo para que esto me pase?” Empieza a diferenciar al Otro del semejante; a abrir la pregunta sobre que soy más allá de un objeto del Otro, para provocar lo que me sucede. Como la paciente que le dice al analista: “Mucha gente me mira” y el analista le responde: “Usted va vestida de muchos colores”. Intentemos pues leer en los casos que se van a presentar las sutilezas de la operación analítica para que el analizante responda con mayor dignidad a los motivos de su sufrimiento».
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